¿Es posible colocar implantes dentales cuando no hay hueso?

Dr. Rafael Blanes

Director Médico, especialista en Implantología Dental Avanzada

El mundo de la medicina dental avanza a gran velocidad adquiriendo nuevas técnicas y materiales de última generación que mejoran el resultado de los tratamientos y ofrecen un sinfín de posibilidades. Uno de los ámbitos más destacados es el de los implantes dentales, una técnica que cada vez un mayor número de pacientes elige en lugar de las dentaduras postizas. Aun así, no todos ellos tienen igual de sencillo someterse a un implante ya que los problemas óseos pueden resultar una desventaja considerable.

Aproximadamente un 10-20% de la población presenta huesos maxilares atróficos, es decir, con poco hueso para poder colocar implantes. No obstante, en los últimos años se han desarrollados técnicas que permiten colocar implantes dentales incluso en situaciones límite. A continuación os queremos explicar que opciones tiene un cirujano especializado en implantes dentales para colocar implantes en pacientes con poco hueso.

1. Injertos de hueso: 

La utilización de injertos de hueso es una opción válida para reconstruir el hueso faltante y poder así anclar los implantes dentales al hueso. Es decir, una de las opciones que tienen los pacientes con poco hueso o insuficiente es pasar por este tratamiento con el que aumentamos el tamaño del maxilar o la mandíbula para así poder colocar los implantes dentales.

¿Cómo procedemos con este tratamiento? En estos casos se coloca un injerto óseo bovino mezclado con el del propio pacientes y recubierto por una membrana que mantiene el injerto estable. Tras la intervención debemos esperar de 6 a 9 meses para que el injerto madure y se endurezca. La utilización de esta técnica ofrece una tasa de éxito del 90%, sin embargo, es una técnica que requiere largos períodos de espera y nos obliga a realizar 2 cirugías para conseguir los dientes fijos.  

2. Implantes cortos

Si bien no existe un consenso en cuanto a la definición de implante corto (dependiendo del autor puede referirse a implantes iguales o menores a 7 mm, o bien hasta 10 mm de longitud), la opción de utilizar estos implantes de longitud reducida ha demostrado ser eficaz a corto plazo, viables para simplificar y acortar el tratamiento en atrofias óseas.

No obstante, su estabilidad a largo plazo es aún dudosa. En estos casos, el correcto manejo del lecho quirúrgico es sumamente importante para los implantes cortos, pudiendo comprometer seriamente su estabilidad primaria, por lo que es una opción que debe ser tomada con cautela. Además, la periimplantitis, el consumo continuo de tabaco y la periodontitis son factores de alto riesgo para la pérdida de un implante corto.

3. Implantes zigomáticos

Los implantes cigoma, como también se conocen, son sin duda la opción más recomendada en situaciones en donde el maxilar superior ha sufrido un gran desgaste óseo. La técnica fue descrita a principios de los años 90 y se ha utilizado desde entonces con una tasa de éxito muy elevada.

Los implantes zigomáticos funcionan como sustitutivos de técnicas regenerativas de huesos que implican largos procesos de recuperación. Se trata de implantes que se utilizan tan solo en el maxilar superior y cuya longitud es mucho mayor que los convencionales para poder acceder a la ubicación anatómica.

Esta opción no sólo permite evitar los injerto óseos, sino que también nos permite colocar dientes fijos en el mismo día, por lo que no es necesario esperar de 6 a 9 meses para poder colocar los dientes. Además, la intervención quirúrgica con implantes cigoma se realiza mediante sedación consciente y anestesia local, y durante el posoperatorio no existen excesivas molestias.

Así pues, la mayor ventaja que ofrecen este tipo de implantes frente a técnicas regenerativas reside en la rapidez del tratamiento lo que favorece que el paciente observe cambios realmente rápidos. A nivel estético los pacientes recuperan los dientes de inmediato y vuelven a contar con el soporte facial que les devuelve su imagen y evita las deformaciones.

4. Implantes pterigoideos

Estos son implantes colocados en la parte posterior del maxilar superior, por lo que evitan las zonas anteriores en donde suele haber un mayor desgaste óseo. La tasa de éxito de este tipo de implantes está cercana al 95%.

5. Implantes angulados

Son implantes colocados de manera inclinada para “evitar” el seno maxilar, por lo que evitan el uso de injertos óseos y permiten colocar los dientes fijos en el día de la colocación de implantes dentales.

Como habéis podido comprobar, un cirujano especializado en implantología dispone de múltiples opciones para poder colocar dientes fijos con implantes dentales aún en paciente con poco hueso. Es por ello que debes consultar a especialistas de elevada reputación que permitan ayudarte a encontrar la solución más idónea para tu caso.  

Categoría: Implantología

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